Dr. Roberto Alcalde, MIR en UCI en Burgos: “Nuestra labor en los últimos meses se podría asemejar a una situación de emergencia o desastre natural”

Compartir en facebook
Compartir en twitter
Compartir en linkedin
Compartir en email
Compartir en whatsapp
img_20210202_095159_4_-_copia

El Dr. Roberto Alcalde Susi, Vocal de Médicos en Formación del Colegio de Médicos de Burgos y Médico Residente Medicina Intensiva en el Hospital Universitario de Burgos, explica en esta entrevista la labor asistencial que han desempeñado los MIR en las UCIS durante la pandemia realizando funciones que no correspondían y ejerciendo un papel fundamental ante un sistema sobresaturado “nuestra labor en los últimos meses se podría asemejar a una situación de emergencia o desastre natural”

 
Versión para impresiónSend by email
Madrid 05/02/2021 medicosypacientes.com/ Sara Guardón

“Hemos aprendido sin duda algunos aspectos muy valiosos que no aparecen en los libros”, asegura el Dr. Alcalde para “MedicosyPacientes” quien confía que tras la crisis sanitaria desencadenada de la pandemia el sistema de formación médica especializada mejore. “El problema del sistema es que no fideliza al médico especialista que finaliza su período de residencia en España y en muchas ocasiones emigra. Ampliar las plazas MIR debe venir acompañado también sin duda alguna de la ampliación de las plantillas orgánicas”, señala.

-En plena tercera ola de la Covid-19, quizás la más dura de esta pandemia ¿cómo están los MIR actualmente?

Sin duda alguna creo que lo primero es mencionar que desde luego nos encontramos en una situación de agotamiento como el resto de los profesionales de la salud, y en segundo lugar preocupados por nuestra formación al haber sido año no convencional.

– ¿Qué papel han desempeñado durante esta crisis sanitaria sin precedentes?

La labor de los residentes en esta pandemia ha sido fundamental, no solo de apoyo sino de también desde el más puro sentido asistencial de la palabra. El sistema se ha visto sobresaturado y muchos de mis compañeros han tenido que desempeñar funciones que no correspondían a la situación de formación usual.

– ¿Cómo es ser un MIR en una UCI en el actual contexto de pandemia?

En el momento actual desempeñar esa labor es complicado. Hemos aprendido sin duda algunos aspectos muy valiosos que no aparecen en los libros, como por ejemplo: la optimización del uso de recursos, establecer prioridades, destreza a la hora de realizar las técnicas de nuestra especialidad, conceptos avanzados de ventilación mecánica… pero también nos hemos visto perjudicados como el resto de MIRes de otras especialidades respecto a la formación de otras patologías de la Medicina Intensiva.

– ¿Cuál es la situación real que se vive en las UCIS?

Ahora mismo la situación es dramática. No paramos de leer en los medios de comunicación que las UCIS se encuentran al 50 o al 60% pero nadie comprende esos datos. Al parecer se extraen de un concepto que es el de “cama potencial” o “unidad extendida” pero facilitar esos datos en la prensa a la población general es un error. Un quirófano, un pasillo, o un hospital de día no son los lugares más idóneos para un enfermo crítico de estas características. Ahora mismo la mayoría de las UCIS se encuentran al doble o triple de su capacidad. Además, los enfermos que se encuentran graves con otras patologías también consumen recursos y ocupan esas famosas camas de las unidades de cuidados intensivos. Todo esto con el mismo personal de antes o incluso menos.

– ¿De qué manera se ha visto interrumpido su programa formativo? ¿Y en el de resto de sus compañeros?

El ejemplo que siempre explico para que los compañeros de otras especialidades lo entiendan es como si a un cirujano general le obligan a únicamente a realizar gastrectomías, una tras otra. Es cierto que como bien he mencionado antes el diestrés respiratorio es una patología que siempre se ha atendido en las unidades de cuidados intensivos pero nunca con esta magnitud. La Medicina Intensiva es muy amplia y abarca un terreno que va desde el politraumatismo hasta el neurocrítico o el enfermo coronario. Dedicar tanto tiempo a una enfermedad respiratoria nos está haciendo también perder el manejo y abordaje clínico (sobre todo continuado) de otros enfermos que también forman parte de nuestra especialidad.

– ¿En qué medida considera que sería necesaria la ampliación del periodo de residencia para compensar la formación perdida durante la pandemia?

Ahora mismo esa respuesta no se puede responder de manera uniforme. Cada hospital o cada unidad docente se han organizado de manera distinta. No obstante, la cuestión de alargar o no la residencia debería ser uniforme a nivel nacional para que no haya discriminación entre las distintas comunidades autónomas a la hora de contratar profesionales ya especializados. En nuestra especialidad tal vez no es necesario si se redirige de manera adecuada y se prioriza la formación a la actividad asistencial que estamos desempeñando los MIRes. No obstante, conozco que sí hay compañeros de otras especialidades que sí creen necesario la ampliación de la residencia por haber abandonado sus respectivas rotaciones. Es como si a un hematólogo lo destinan a ayudar al quirófano. Comprendo que haya MIRes que sí deseen prolongar el período de residencia.

– ¿Qué impacto emocional y profesional cree que desencadenará esta situación en los residentes?

Para el colectivo de residentes creo que esta situación está siendo muy complicada. Al inicio de la pandemia, todos nos encontrábamos motivados por desempeñar una buena respuesta ante una situación inesperada. Sin embargo esa situación inesperada se ha cronificado con el tiempo y está implicando un sobresfuerzo y un desgaste enorme para los MIRes. El tiempo en el hospital se ha duplicado y el volumen o carga de trabajo también. La situación política y social en nuestro país tampoco ayuda.

– ¿Cómo crees que esta crisis sanitaria afectará a la formación médica especializada en España? ¿Cree que podría ser una oportunidad de mejora?

Opino de manera personal que esta situación sin duda alguna nos debe de poner de sobre aviso de que la sanidad española no era infalible y cuenta con unos profesionales que se encuentran tapando esos agujeros que nadie había advertido antes. La situación laboral es muy precaria en nuestro país y eso sin duda alguna debe cambiar o se agravará con el paso del tiempo por la migración de profesionales al extranjero o el abandono de la profesión.

– ¿Tuvo que realizar un número mayor de guardias? ¿En qué ha consistido su labor estos meses?

Nuestras guardias ahora son frenéticas, no solo en número sino en cantidad de pacientes ingresados. El busca no para de sonar y cada día es una lluvia de pacientes. Tener que usar los equipos de protección de manera continuada tampoco ayuda. Hay que tener mucha precaución para no infectarse. Nuestra labor en los últimos meses creo que se podría asemejar a una situación de emergencia o desastre natural.

– ¿Cuál ha sido la peor situación que ha afrontado?

Si me preguntan sobre la peor situación que he vivido, sin duda alguna fue la de comunicar a una mujer joven que su marido había fallecido por teléfono mientras ella se encontraba aislada. No tuvo oportunidad de despedirse de él. Y así infinitas situaciones que desgraciadamente vivimos todos los días. Aún recuerdo que no era capaz de articular palabras para calmar a esa mujer mientras repetía una y otra vez que aquello era una pesadilla.

-Los contratos que las Comunidades Autónomas han realizado a médicos sin especialidad homologada para reforzar las plantillas de cara a la pandemia de Covid-19 finalizarán el próximo septiembre y no podrán extenderse más allá. ¿Qué opina?

Opino que desde el punto de vista de la gestión de contratos en general las cosas se podrían haber realizado mucho mejor y sin duda alguna la situación se mantendrá más allá de Septiembre. El problema del sistema es que no fideliza al médico especialista que finaliza su período de residencia en España y en muchas ocasiones emigra. Ampliar las plazas MIR debe venir acompañado también sin duda alguna de la ampliación de las plantillas orgánicas. En países como Nueva Zelanda existen médicos que únicamente desempeñan funciones de investigación sin asistencia clínica. España debe replantear la situación de sus profesionales al finalizar la carrera y el periodo de la residencia y no se debe obligar a nadie a desempeñar una función en base a su vocación. Los lugares de difícil cobertura o poco atractivo deben ser reforzados con alicientes o bien de calidad laboral o bien a nivel económico o salarial.

– Un hospital como el Hospital Universitario de Burgos, ¿Cómo ha respondido a esta pandemia? ¿Se ha readaptado?

El Hospital de Burgos se ha reinventado al completo, gracias a la capacidad de adaptación y colaboración de sus profesionales. Las instalaciones son muy nuevas y espaciosas y de momento ha respondido bien a la atención de sus pacientes. El mayor problema es la falta de medios humanos como he mencionado previamente. Me atrevería a decir incluso que es el principal problema al que se enfrenta la pandemia.

– ¿Cuáles son las principales reivindicaciones sobre las condiciones retributivas, laborales y formativas de los MIR?

Los MIRes llevan años haciendo especial hincapié que son personal en formación, no plenamente asistencial como en muchas ocasiones sucedía incluso de manera previa a la pandemia. Habría que destacar sobre todo las diferencias retributivas entre comunidades al desempeñar la misma función o la falta de descanso cuando no se libran las guardias de veinticuatro horas. No obstante, creo que lo que más le importa a un MIR es formarse en las mejores condiciones posibles.

– ¿Cree que todo lo vivido hasta ahora puede ser un punto de inflexión para replantear el sistema MIR y cuidar más a los profesionales?

Sin duda alguna. No se pueden realizar contratos temporales encadenados de tres o cuatro meses durante años. No entiendo que algo así no se pueda realizar en el sector privado pero sí en la sanidad pública. Creo que nuestros políticos y gestores deben de invertir más recursos en cuidar a sus profesionales y dedicar más cuidado a la fidelidad e incluso a la retribución por la responsabilidad que estos desempeñan. Si algo ha dejado la pandemia de manifiesto es que el sistema se ha sostenido por los medios humanos que lo formaban.

-La Fundación para la Protección Social de la OMC ha redoblado sus esfuerzos en esta pandemia poniendo a disposición de los médicos un Dispositivo de ayudas Covid-19, además colabora con el Servicio de Apoyo Psicológico a profesionales y con un Programa de Atención Integral al Médico Enfermo. ¿Cómo valora su labor?

Fundamental. Creo que ahora mismo todos los profesionales de la salud atravesamos una situación delicada que puede agredir a nuestra integridad emocional. Toda ayuda en el momento actual para sobrellevar el día a día es de agradecer.