ENTREVISTA AL PRESIDENTE DEL COLEGIO DE MÉDICOS DE BURGOS, JOAQUÍN FERNÁNDEZ DE VALDERRAMA
La nueva Facultad de Medicina nace también con una mirada puesta en uno de los grandes retos de la sanidad: el relevo generacional. El Colegio de Médicos confía en que formar a los futuros facultativos en la provincia ayude a crear vínculos profesionales y personales que favorezcan su permanencia
BURGOS/ 4 SEPTIEMBRE 2026.
La llegada del Grado de Medicina a la UBU abre una nueva etapa para la profesión sanitaria en la provincia. El presidente del Colegio de Médicos de Burgos, Dr. Joaquín Fernández de Valderrama, destaca el carácter histórico de una titulación que permitirá formar médicos en la ciudad y reforzar el futuro del sistema sanitario burgalés. El responsable del órgano colegial que representa a todos los médicos de la provincia de Burgos reivindica el papel de los facultativos como transmisores de experiencia, conocimiento y valores a las nuevas generaciones, y a los nuevos egresados. Desde el Combu se pretende acompañar a los alumnos del nuevo grado en su formación desde el primer día.
El próximo lunes, 7 de septiembre, el máximo representante del Colegio de Médicos de Burgos participará de una jornada “histórica” que supone, además, un reconocimiento a la madurez del sistema sanitario burgalés, y a sus facultativos, “que serán pieza clave” en la formación de los alumnos del Grado de Medicina en Burgos.

¿Qué supone para Burgos y para la profesión médica la llegada de los estudios de Medicina a la ciudad?
Para el Colegio de Médicos de Burgos y para la UBU, la llegada del Grado de Medicina supone probablemente un hito de los más importantes de las últimas décadas. No es solo una noticia académica: es un cambio estructural para el futuro de la profesión en la provincia. Supone que, por primera vez, Burgos deja de ser únicamente un lugar donde los médicos ejercen para convertirse también en un lugar donde se forman. Eso cambia la relación entre la profesión y el territorio, y coloca al Colegio ante una responsabilidad nueva: acompañar y respaldar esta formación desde el primer día.
Es un hecho histórico en el sentido literal: Burgos ha sido durante generaciones una provincia exportadora de talento médico, viendo cómo sus jóvenes debían marcharse a otras ciudades para estudiar y, muchas veces, no regresaban. Contar ahora con estudios propios de Medicina cierra un ciclo y abre otro. Es un reconocimiento a la madurez del sistema sanitario burgalés —con hospitales, profesionales y estructura suficiente— y una reparación de algo que llevaba demasiado tiempo pendiente.
Ha sido un camino largo, de años de trabajo conjunto entre instituciones, con momentos de incertidumbre y otros de avances claros. Ha exigido la implicación de la Universidad, la Junta de Castilla y León, el sistema sanitario público y también la profesión médica organizada, que ha defendido esta necesidad de forma constante. El Colegio ha intentado ser una voz activa en ese proceso, insistiendo en que Burgos tenía tanto la necesidad como la capacidad asistencial para sostener una facultad de Medicina.
¿Qué significa para el Colegio de Médicos que en este curso lleguen los primeros estudiantes?
Los médicos de Burgos van a ser piezas clave, no solo como docentes puntuales sino como tutores clínicos, referentes y modelos de práctica profesional para los estudiantes. La formación médica no se hace solo en las aulas: se hace, sobre todo, en la práctica clínica diaria, junto a la cabecera del paciente. Ahí es donde el conocimiento de nuestros profesionales —su experiencia, su ética de trabajo, su compromiso con el paciente— se transmitirá de forma directa a las nuevas generaciones. Es una gran responsabilidad que asumimos con ilusión desde que se concedió a Burgos la implantación del grado.
¿Qué papel quiere desempeñar el Colegio en la formación y acompañamiento de estos futuros médicos?
Esta titulación sólo puede funcionar si esos tres pilares trabajan de forma coordinada. La Universidad aporta el marco académico; los hospitales y centros de salud, el escenario clínico real donde se forma el criterio médico; y la profesión organizada —a través del Colegio— aporta la perspectiva deontológica, la conexión con la realidad asistencial del día a día y la garantía de que la formación responde a las necesidades reales de la sanidad. El Colegio quiere ser puente activo entre estas partes, no un mero observador.
El Colegio tiene que estar presente en los estudiantes del grado desde el primer día y así lo haremos, creando una nueva estructura donde se vean representados y acompañados en su crecimiento como médicos.
¿Qué pueden aportar los facultativos burgaleses a la formación de las nuevas generaciones?
Todo aquello que supone la experiencia del ejercicio profesional y su práctica clínica y que sólo podemos transmitir los médicos asistenciales. Burgos cuenta con un gran capital humano en sus hospitales y centros de salud que ya han mostrado su interés y generosidad en la participación docente. A medida que vayamos avanzando tendremos que definir claramente el sistema de participación y las formas de compaginar la medicina asistencial con la docencia universitaria. También es preciso facilitar el acceso de los médicos interesados en dicha participación a las exigencias universitarias.
¿Puede la Facultad ayudar a combatir el relevo generacional y conseguir que más médicos se queden en Burgos?
Sin duda, este es uno de los efectos más esperados. Sabemos que existe una relación clara entre formarse en un territorio y acabar ejerciendo en él: quien estudia y hace sus prácticas en Burgos, conoce sus hospitales, su gente y su forma de trabajar, y tiene muchas más probabilidades de crear esos vínculos afectivos y profesionales. Así lo demuestran los resultados de otras provincias cercanas. En un contexto de envejecimiento de la plantilla médica y de dificultades para cubrir ciertas plazas, esto puede ser determinante para asegurar el relevo generacional que la provincia necesita.
¿Qué valores considera fundamental transmitir a los futuros médicos desde el Colegio?
El Colegio de Médicos puede transmitir a los estudiantes de Medicina mucho más que conocimientos normativos o deontológicos. Puede ser un referente profesional y ético desde el inicio de su formación.
Compromiso con la profesión, ética médica, compromiso con la sociedad, trabajo en equipo, rigor científico, etc. Y como valor fundamental debemos transmitir el humanismo médico: empatía, compasión y respeto por la dignidad del paciente.
¿Puede la llegada de la Medicina convertir a Burgos en un referente sanitario, universitario y de investigación?
Sí claro. La docencia y la investigación se retroalimentan. La llegada de la Facultad debe potenciar un mayor desarrollo del Instituto de Investigación Biosanitaria de Burgos (IBio BURGOS) impulsar líneas de investigación clínica que hasta ahora no tenían un marco natural donde desarrollarse, y facilitar la incorporación de nuestros hospitales y centros de salud a proyectos y ensayos de mayor alcance. La innovación no es un lujo añadido: es lo que permite que la medicina que se practica en Burgos evolucione al mismo ritmo que en cualquier gran centro de referencia.
¿Qué mensaje traslada a los primeros estudiantes que van a hacer historia convirtiéndose en la primera promoción de Medicina de Burgos?
En primer lugar, les felicito por haber llegado hasta donde están. Conseguir estudiar la carrera de Medicina es fruto de mucho trabajo y sacrificio. Pero a su vez es un privilegio que tienen que gestionar con responsabilidad. Qué disfruten esta nueva etapa y que, a pesar de la crisis actual del sistema sanitario, que no tengan dudas de haber elegido un futuro apasionante pero que requiere seguir la línea del esfuerzo y la ambición del conocimiento.
Les transmitiría que el Colegio afronta esta etapa con ilusión y también con sentido de responsabilidad. Esperamos acompañar de cerca este proceso, poniendo a disposición de la Universidad y de los estudiantes la experiencia y el compromiso de la profesión organizada. Imaginamos un futuro en el que Burgos sea capaz de formar a sus propios médicos, retenerlos y ofrecerles un proyecto profesional atractivo, consolidando un sistema sanitario más fuerte, más autosuficiente y con mayor capacidad de futuro.