16 meses de profesionalismo, humanidad y aprendizaje

L.SIERRA/BURGOS

El salón de Cultural Cordón se quedó pequeño el 7 de julio para acoger la presentación del libro ‘La UCI frente a la Covid19. Experiencia en la UCI del Hospital Universitario de Burgos’. Un libro que recoge las vivencias, los datos, el testimonio y la dureza de la pandemia que desde marzo de 2020 ha trastocado la vida de los españoles, y de forma más concreta, la forma de trabajar de los profesionales de la sanidad. Por el camino, además, han quedado decenas de vidas, secuelas y muchas horas de trabajo que han hecho mella en médicos intensivistas, enfermeras, técnicos, auxiliares, equipos de limpieza y demás personas que trabajan en las unidades de Cuidados Intensivos de España.

Los doctores José Antonio Fernández Ratero, jefe del Servicio de la UCI del HUBU; Sergio Andrés Ossa Echeverri, y Miguel Martínez Barrios firman un volumen que glosa cientos de experiencias, relatos de profesionales y pacientes, datos y recuerdos necesarios para no caer nunca en el olvido del “mayor reto al que se han enfrentado los profesionales de la Medicina en el último siglo”.

El acto contó con la presencia de la consejera de Sanidad de la Junta de Castilla y León, Verónica Casado, además del alcalde de Burgos, Daniel de la Rosa, que en esta ocasión pasaron a un segundo plano para dejar todo el protagonismo a los verdaderos héroes de la pandemia: los profesionales, los pacientes y sus familias.

La primera llamada al busca

“Parece que fue ayer cuando sonó el busca y atendimos al primer paciente Covid en Burgos”, evocó Martínez Barrios. Era marzo de 2020 y el Hospital Universitario de Burgos actualizaba protocolos para poder hacer frente al virus que ya se había instalado en Italia cobrándose decenas de vidas. “Recuerdo el miedo, el ponernos ese traje de astronauta por primera vez, las caras de mis compañeros”, señaló el intensivista, poco antes de que comenzara a proyectarse en la sala un emotivo vídeo con algunos de los momentos vividos en esos primeros meses de 2020.

 

En la proyección podía palparse el cansancio, el calor de ese EPI incómodo con el que se salvaron y se siguen salvando vidas,  el dolor, el compañerismo, la humanidad, la esperanza, la muerte y el regreso a la vida. El resumen de 16 meses de lucha ininterrumpida que para los ciudadanos se tradujo en olas y restricciones y que para los profesionales de la UCI simplemente fue un “trabajo diario para dar lo mejor de nosotros y seguir buscando soluciones para que nadie se fuera antes de tiempo”.

Los datos

En ese tiempo, los profesionales de la UCI del Hospital Universitario de Burgos atendieron 458 pacientes Covid 19. “Hicimos en 16 meses, para lo que hubieran sido necesarios unos 18 años”, sentenció el doctor Ossa Echeverri, en su turno de palabra. Él fue el encargado de dar las cifras, los datos, “lo que parece frío, pero que se traduce en personas. Algunas pueden contarlo y otras por desgracia no. Quiero que todos los familiares sepan que hicimos todo lo que estuvo en nuestras manos…”, añadió emocionado.

De ese maremagnum de cifras, resaltar que el 12 de marzo de 2020 se solicitaron 40.000 EPIS; en marzo de 2020 se llegaron a atender en la UCI a 54 pacientes Covid, y el más importante: que la tasa de mortalidad- que en el conjunto europeo superó el 42 por ciento- no llegó a superar el 16% en toda la pandemia. La mortalidad fue del 15,9%. 

Testimonios de vida

“Quedarse con un recuerdo solo es imposible”, aseveró el jefe de los intensivistas burgaleses, que en todos estos meses ha visto “cosas que nunca olvidará”, como “el encuentro de un matrimonio en la UCI cuando damos de alta a uno y se da cuenta que la persona que tiene al lado es su esposa o el encuentro de una chica joven cuando se va a casa y ve que quién está al lado es su padre”, destacó Fernández Ratero.

Historias duras, que ponen el foco en la dureza de una enfermedad desconocida que causó miedo en quien la contrajo y que debilitó a pacientes y familiares, al tiempo que sacó la parte más humana de toda la sociedad. 

“Si hay algo que recuerdo con especial cariño es la mano de esa enfermera que me agarraba con fuerza y a la que no me soltaba”, rememoró José Manuel Sáiz, uno de los más de 400 pacientes que pasaron por la UCI. Emocionado, se subió al escenario para dar las gracias al personal que “le devolvió a la vida” cuando “ya pensaba que se me escapaba”.

“Recuerdo vuestras conversaciones, los tubos, la incomodidad, los cambios posturales, la traqueotomía, esas habitaciones que parecían moverse. Recuerdo esa mano. Esa voz. La humanidad con la que siempre me tratasteis ”, añadió. “También recuerdo ese primer yogurt, el regresar a casa agradecido y los 14 km que hice hace pocos días y que jamás pensé que podría volver a hacer”. 

Al otro lado se encontraban los familiares que, angustiados ante un virus virulento y desconocido, esperaban cada día la llamada de los profesionales de la UCI para dar parte de la evolución de su ser querido. “Esperaba esa llamada todo el día y recuerdo que era la única que quería que llegara. Al principio fueron voces desconocidas que después se fueron convirtiendo en amigas. Descubrimos personas humanas y casi entablamos una amistad en medio de esta situación. Cuánta humanidad había al otro lado del teléfono y de la pantalla...”, apostilló Marta González, mujer de un paciente ingresado 71 días en la UCI del Hubu.

Si algo permitió esa comunicación y ese “matrimonio” entre profesionales-enfermos y familiares fue la donación de un conjunto de tabletas y dispositivos móviles que acercaron a los enfermos de Covid a los suyos. “Sin esas donaciones no hubiera sido posible y fueron muchas las recibidas. Gracias”, añadieron los responsables de la UCI.

Pero la lucha continúa tras 16 meses sin descanso. “Aún tenemos a 9 pacientes Covid en la UCI”, resaltó Fernández Ratero, que “ni en sus mejores sueños podría haber imaginado liderar un equipo mejor”. “Hay profesionales, pasión, compañerismo y humanidad”. Valores sin los cuales no se conseguiría paliar el sufrimiento humano y devolver a  la vida a quien se debate entra ésta y la muerte. 

Gracias por vuestra pasión. Gracias por vuestra labor.

 

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