BURGOS, 19 DE MARZO. Decenas de médicos de Burgos se han manifestado este jueves por las calles de la capital burgalesa para reclamar un Estatuto Médico propio, en una protesta que ha partido desde la Gerencia de Atención Primaria, pasar pasar por la Subdelegación del Gobierno y culminar en el Teatro Principal. La movilización se enmarca en la segunda semana de paros convocados a nivel nacional dentro del conflicto abierto por la falta de avances con el Ministerio de Sanidad.
La protesta ha servido para visibilizar el malestar de un colectivo que considera imprescindible contar con una regulación específica que recoja las particularidades del ejercicio médico. Los facultativos defienden que su formación, el nivel de responsabilidad que asumen y la singularidad de sus condiciones de trabajo requieren un marco propio, diferenciado del resto de profesiones sanitarias.
En la manifestación también ha participado el presidente del Colegio Oficial de Médicos de Burgos, Joaquín Fernández de Valderrama, para mostrar el respaldo del órgano colegial a una reivindicación que el colectivo considera “clave para el presente y el futuro de la profesión”. La demanda de un Estatuto Médico propio se ha convertido en el eje principal de unas movilizaciones con las que los profesionales quieren reclamar también una mejora de sus condiciones laborales y retributivas.
Entre las principales reclamaciones del colectivo figura la necesidad de revisar el actual sistema de jornada y guardias, que los médicos consideran especialmente gravoso. Denuncian que las guardias siguen siendo obligatorias en muchos casos, con una elevada carga asistencial y una compensación que no siempre se corresponde con la responsabilidad que conllevan. A ello, se suma la necesidad de que ese tiempo de trabajo tenga un mejor reconocimiento tanto en el plano económico como en cuestiones relacionadas con la cotización y la jubilación.

SISTEMA DE SALUD EN RIESGO
Los profesionales también alertan de la creciente sobrecarga asistencial, la falta de médicos en distintos niveles del sistema sanitario y las dificultades para hacer atractiva la profesión en la sanidad pública. A su juicio, la precariedad, la presión asistencial y la ausencia de incentivos suficientes están dificultando la fidelización del talento y el relevo generacional, en un contexto especialmente sensible para el funcionamiento del sistema de salud.
La movilización celebrada en Burgos vuelve a poner el foco en un conflicto que trasciende el ámbito local y que mantiene al colectivo médico en una posición de firmeza mientras no se produzcan avances. Los participantes han insistido en que sus reivindicaciones no responden a una petición de privilegios, sino al reconocimiento de la especificidad de la profesión médica y a la necesidad de garantizar unas condiciones laborales dignas que repercutan también en una mejor atención a los pacientes.