El doctor Dr. Pablo Pérez Luengo ha lanzado hoy un mensaje claro a familias y educadores: la prevención de muchas enfermedades del futuro comienza en los primeros años de vida, alejando a los niños del consumo habitual de alimentos ultraprocesados y apostando por una educación nutricional desde casa. «Comer bien empieza desde casa y eso es cosa de los padres, hay que alimentar bien a las generaciones del futuro y no caer en los ultraprocesados».
Así lo ha destacado en el Colegio de Médicos de Burgos durante una nueva sesión del Ciclo Charlas Divulgativas de Salud impulsado desde la Vocalía de Médicos Jubilados que en esta ocasión ha contado con el reconocido médico de Familia con su charla ‘Mitos en la Alimentación’. En la misma, y ante un auditorio totalmente abarrotado, ha dado las pautas de una buena educacación nutricional, al tiempo que ha intentado desmontar algunos mitos que en los últimos años se han mantenido en torno a ciertos alimentos o conductas alimentarias.
Según explica el especialista, los hábitos alimentarios adquiridos durante la infancia no solo influyen en el crecimiento inmediato, sino que condicionan la salud metabólica y cardiovascular en la edad adulta.“No se trata solo de alimentar, sino de educar. Comer sano es un aprendizaje que empieza en la familia”, señaló el facultativo, que instó a los presentes a dotar a sus neveras de alimentos frescos y a consumir productos variados basando la dieta en verduras, legumbres, huevos, pescado fresco y carne, entre otros.
«Premiamos a los niños con chocolates, azúcar, vemos cumpleaños con refrescos, zumos y eso no puede ser. Hay que romper esos ciclos», aseveró el especialista, consciente del daño que los productos «más vendidos comercialmente» y que «muchos usan como premios o recompensa» son los que más enfermedades causan.
Una generación marcada por los ultraprocesados
La llamada de atención de Pérez Luengo coincide con un cambio de alimentación que «preocupa», y mucho a los expertos. Diversos estudios muestran que la dieta infantil española ha cambiado radicalmente en las últimas décadas: hasta el 40 % de la alimentación de los niños procede ya de productos ultraprocesados, desplazando a alimentos frescos tradicionales. «Muchas familias no consumen alimentos frescos y esto es un problema», apostilló.
Estos productos —bollería industrial, bebidas azucaradas, snacks o platos preparados— se asocian con un mayor riesgo de obesidad, diabetes tipo 2 y problemas cardiometabólicos desde edades cada vez más tempranas.